QUERIDOS AMIGOS:
CONVENTILLOS DE BUENOS AIRES.
"Milonga en el conventillo", acrílico sobre tela, 60cm x 80cm, año 1994.
"Lluvia, romance y tangos", acrílico y collage, 60cm x 50cm, año 2005.
-ENFOCANDO DETALLES-
Les presento a LA MOROCHA .
En estas pinturas, la morocha es una “mujer de la noche”, sola, cansada y bella. Recorre las calles empedradas, en un antiguo barrio de la ciudad, que bien podría ser San Telmo, exhibiendo su porte encantador y sus ojos tristes.
EL TANGO ARGENTINO y la noche porteña.
En esta pintura intenté contar pequeñas historias, contenidas en una gran escena principal, como sub-tramas dentro de una novela. En los distintos sectores de la obra, diversos personajes viven estas historias, solos o acompañados: el hombre que hojea el diario para averiguar si ganó en su apuesta a los caballos; el dúo de amigos, noctámbulos, tangueros, compadritos, que no se cansan de beber; la solitaria señora mayor, que bebe para olvidar sus penas; los dos que cumplen ilusionados la primera cita romántica; la orquesta inmersa en humo azul y partituras que vuelan; la cantante apasionada; las parejas de baile, tan sensuales…como la misma noche porteña, que se esconde en los boliches perdidos en la ciudad…aún hoy.
"Orquesta de señoritas", acrílico sobre tela, 60cm x 76 cm, año 1998.PAQUITA BERNARDO: mi evocación a una joven transgresora.
A partir de 1920 comenzó a actuar en diversos cafés y salones, principalmente en el barrio porteño de Villa Crespo, donde nacieron los apodos de "La Flor de Villa Crespo" y de "La Mujer Bandoneón". Iba siempre acompañada de sus hermanos. Nunca vistió pantalones, a veces reemplazaba la blusa por una camisa y corbata. Compuso unas quince piezas musicales, llegó a ser muy popular en su época cuando se presentaba en público y uno de sus temas se lo grabó Gardel. Paquita, que no llegó a grabar ningún disco, falleció sumamente joven, a los 25 años en su barrio natal. Sin saber de su vida tan fugaz, relacioné esta imagen femenina con las mariposas: bellas, frágiles y efímeras, como Paquita. Realicé una serie de dibujos (2005) y una serigrafía: "Bandoneonista I"( 1999), que pueden ver a continuación.
CARLOS GARDEL y su Fans Club.


Obras en pequeño formato:
"Devota de su voz" y
"Flores para el ídolo", acrílico y collage,
18cm x 24cm, año 2003.
"Las coleccionistas", acrílico y collage, 60cm x 50cm, año 2004.
"Tangos y suspiros en el Gardel fans Club", t.mixtas, 60cm x 50cm, 2005.
"Carlitos fans Club", acrílico y collage, 50cm x 40cm, año 1996.
Cuenta Julio Cortázar, mientras vivía en París: “…Unos amigos me han dejado una victrola y unos discos de Gardel…A Gardel hay que escucharlo en la victrola, con toda la distorsión y la pérdida imaginables, su voz sale de ella como la conoció el pueblo. …Cuando Gardel canta un tango, su estilo expresa el del pueblo que lo amó. …En su voz de compadre porteño se refleja, espejo sonoro, una Argentina que ya no es fácil evocar.”
GARDEL: un mito popular amado por mujeres, niñas y ángeles.
"Así en la tierra como en el cielo", técnicas mixtas, 50cm x 40cm, año 1998.
En el diario "El Nacional" de Bogotá, seis días antes de su trágica muerte, el inolvidable cantor mantuvo el siguiente diálogo con el periodista:
-¿Cuál fue su primer amor?
-He amado muchas veces en mi vida y conservo de ello gratísimos recuerdos, como que en todos mis amores he sido feliz. En ellos he querido de diferente manera según el temperamento de la chica, las circunstancias y el ambiente. Sin embargo, cada vez que me enamoro creo ser ésta la única ocasión en que verdaderamente he querido.
-¿Cuál es el tipo de mujer que prefiere?
- Prefiero las latinas, indudablemente, por ser de mi misma raza y por lo tanto comprender más mi temperamento, pero todas las mujeres atractivas e inteligentes me agradan.
-¿Es Ud. partidario del divorcio?
- Debido a mi carrera no soy partidario del casamiento.
"Música de ángeles porteños", acrílico sobre tela, 50cm x40cm, año 1997.
- TANGOS INGENUOS -
En el año 1998 tuve el privilegio de exponer mis pinturas de Tango, en uno de los edificios más antiguos de Buenos Aires: “La manzana de las luces”, testigo clave de nuestra historia y sede cultural de la sociedad colonial. La muestra se llamó "TANGOS INGENUOS”: Este título aludía al tipo de pintura y también a una cualidad “ingenua” que yo le encontraba a esos tangos antiguos, impregnados de un cándido romanticismo.

"Tangos ingenuos", técnicas mixtas, 60cm x 50cm, año 1998.
"Tango en flor", acrílico sobre tela, 60cm x 50cm, año 1998.
¿Cómo se viviría el Tango en aquella infancia? Tal vez alguna niña rubia, al son del fonógrafo, haya intentado danzar con su muñeca de trapo, mientras la mirada de Gardel aprobaba desde las empapeladas paredes de su cuarto.
Tal vez alguna otra, más atrevida, espiando las siluetas de una pareja bailando al fondo de un zaguán oscuro, haya osado probarse los tacones de su madre… pintarse las mejillas y los labios de rojo pasión… Estas son las mujercitas que crecieron escuchando tangos, tal como las imaginó mi pincel.
LA TIERNA INFANCIA.
(Rainer Maria Rilke, “Cartas a un joven poeta”)
"Cuarto de juegos", acrílico sobre tela, 40cm x 60cm, año 1992.
"Tardes de infancia", acrílico y collage, 56cm x 71cm, año 1998.
En estos cuartos infantiles inspirados en distintas épocas, abundan los juguetes clásicos, atemporales: osos de peluche, muñecas de trapo, soldaditos de plomo, el pizarrón con tizas, el tren en miniatura, el caballito columpio, el juego de porcelana para tomar el té, las figuritas con brillantina… Adoro los juguetes que no son moda, con los que jugaba mi madre, con los que yo he jugado, también jugó mi hijo y jugarán mis futuros nietos.
- LA ESCUELA -
Revolviendo una antigua caja de cartón, repleta de fotografías familiares, encontré unas cuantas del típico retrato escolar de fin de curso. Descubrí (en sepia original) las del colegio de mi madre y mis tíos, otras con grupos de niños totalmente desconocidos para mí (quién sabe cómo estarían ligados a la familia) y por supuesto, hallé muchos retratos de mis primeros años escolares y los de mi hermana (un año menor). Tentada ante ese valioso material, pensé en pintar un cuadro: tenía para elegir infinidad de rostros, diversos modelos de delantales blancos o uniformes, distintos patios, algunas plantas, mástiles e imágenes religiosas. Hice mi trabajo de “alquimista” y armé un nuevo grupo, inexistente en la vida pero sí en mi imaginación. Cada niña se convirtió para mí en un ser muy especial: la romántica, la estudiosa, la golosa, la mejor amiga, la simpática, la responsable, la futura intelectual…
"Primer grado con las monjas", acrílico sobre tela, 60cm x 70cm, año 1996.
“Pinta tu aldea y serás universal”.Hay tantas personas que se identificaron con el patio de baldosas decoradas, la bandera en alto, la virgen en alguna esquina, la maestra bondadosa y regordeta que siempre perdonaba todas las travesuras…o algunas monjas misteriosas que posaban para la foto y luego se esfumaban como fantasmas…que este patio de colegio le pertenece a quienquiera recuerde como un tesoro, aquellos años con sabor a goma de mascar y galletitas dulces para el recreo.
Un tributo a LA FAMILIA.
"En la puerta del civil", acrílico sobre tela, 60cm x 80cm, año 1995.
A partir de aquella caja de recuerdos familiares, llegaron a mis manos, fotos de casamientos, algunos de gente que yo no llegué a conocer. Tal vez eran primos o parientes de mis padres o mis tíos y fueron a parar allí. El caso es que contaba con imágenes de bodas en sepia original, en blanco y negro y a todo color. A partir de observar estas fotografías antiguas, armaba escenas imaginarias con mi pincel. Nunca me gustó copiar, me aburre, por lo que tomaba datos: fachadas, baldosas, peinados, poses, vestuario… y luego los pintaba como me lo imaginaba, no como una réplica exacta y precisa, no era esa la intención, sino recrear aquel espíritu. Creaba situaciones nuevas a partir de aquellas viejas tomas. Elegí novios, testigos, padrinos, vecinos y niños de distintas fotos y me imaginé algunos nuevos. No quise olvidar el típico baño de arroz a los recién casados, que también aparecía en algunas de las fotos y que me tocó recibir en mi propia ceremonia. El motivo recurrente en algunas de estas bodas era un Registro Civil en el barrio de Belgrano, en el que se habían concretado varias de estas uniones familiares a lo largo del tiempo. Yo sigo viviendo en esa zona y lo he conocido. El “progreso” determinó que en esa sede que guardaba tantas emociones y recuerdos, hoy se levante un moderno edificio de departamentos. Felizmente, queda mi pintura para recordarlo.
"Despedida de soltera", acrílico sobre tela, 70cm x 80 cm, año 1996.
Una costumbre relacionada con las bodas eran las clásicas “Despedidas de soltera”: Evento puramente "Naïf", comparado con los festejos que hoy realizan las jóvenes que aún se animan a casarse. Estas reuniones eran algo muy recatado y formal: se reunían amigas, primas, hermanas de la novia en alguna confitería del centro de la ciudad a tomar el té para agasajarla y despedirla de su soltería. A la reunión no podía asistir ningún caballero. Lo más atrevido era regalar unas ligas a la novia y era muy poco probable que se animara a probarlas, aún entre mujeres. Cada rostro expresa un estereotipo femenino: la amiga fiel, la enamoradiza, la celosa, la bella seductora, la tía y hasta la suegra, que ha conseguido una silla en esa mesa, sin invitación. No falta alguna simpática niña de la familia que se ha colado y ha pedido un helado fuera del menú…
El patio de Soler...y la intimidad de la cocina.
Detalles de obra:
"Otro día juntas...", acrílico sobre tela, 50 cm x 70 cm, año 1993.
- EL PATIO REVIVE... -
"Navidad en el patio de Soler", acrílico sobre tela, 40cm x 30cm, año 1993.
"Los Bello de Galicia" y otros recuerdos...
- "RECUERDOS" NO VIVIDOS -
El Paraíso, la Primavera, el Picnic de la vida...
“Entre girasoles”, acrílico sobre tela, 76 x 91cm, año 1997.
- EL PICNIC -
"El Picnic", acrílico y collage, 46cm x 61cm, año 1998- UTOPÍAS RECIENTES -

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