- UN TRIBUTO A MI MUNDO INGENUO -

En los años 90', la pintura Naïve, detallista y descriptiva, fue la más indicada para expresarme.
El arte NaÏf embellece la visión de la vida.
Detrás de cada obra “ingenua”, existe una filosofía clara y esperanzada.
Un ser escéptico o egoísta no podría ser un artista naïf.
El Naïf devela el alma de un soñador empedernido.
Y hace más buenas a las personas que lo contemplan.

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PAQUITA BERNARDO: mi evocación a una joven transgresora.

Paquita Bernardo (Buenos Aires, 1900-1925), música y compositora de tangos, fue la primera bandoneonista profesional argentina. En esos años se consideraba que los instrumentos musicales propios de las jóvenes podían ser la guitarra o el piano, pero el bandoneón, cuya ejecución obligaba a abrir y cerrar las piernas, era totalmente inapropiado para ellas; Paquita, sin embargo, mientras iba al conservatorio a sus clases de piano, conoció este instrumento y comenzó a estudiarlo a escondidas. Con ayuda de hermanos y amigos logró convencer a su padre que le permitiera continuar con su pasión.
A partir de 1920 comenzó a actuar en diversos cafés y salones, principalmente en el barrio porteño de Villa Crespo, donde nacieron los apodos de "La Flor de Villa Crespo" y de "La Mujer Bandoneón". Iba siempre acompañada de sus hermanos. Nunca vistió pantalones, a veces reemplazaba la blusa por una camisa y corbata. Compuso unas quince piezas musicales, llegó a ser muy popular en su época cuando se presentaba en público y uno de sus temas se lo grabó Gardel. Paquita, que no llegó a grabar ningún disco, falleció sumamente joven, a los 25 años en su barrio natal. Sin saber de su vida tan fugaz, relacioné esta imagen femenina con las mariposas: bellas, frágiles y efímeras, como Paquita. Realicé una serie de dibujos (2005) y una serigrafía: "Bandoneonista I"( 1999), que pueden ver a continuación.